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Mientras subiamos a casa Torbe le ha hechado el ojo a nuestra vecina sin saber que le gusta el sexo tanto o más que a él, a nosotros nos lo va a decir. La llamamos, la convencemos para que nos acompañe, baja y el tito Torbe descubre y disfruta lo guarra que nuestra vecina puede llegar a ser.
Que bonita es Barcelona y su Sagrada Familia. La zona se llena de guiris que quieren visitarla y hacerle fotos, y a pesar de que hay mucho ambiente viejuno, no es raro encontrarse alguna pobre turista sola y desvalida que se deje guiar por un desconocido para conocer cosas nuevas. Bendito turismo, ¡que gran invento!.