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El juego de la caza ha comenzado. Salimos con las pollas cargadas en busca de alguna presa. Cuando casi estamos a punto de rendirnos y volvernos a casa de vacío, divisamos, en la espesura playera, un trofeo deluxe. Adriana iba a tostar su piel blanquita sobre la arena pero nuestro cebo la cautivó mucho más. Al final somos nosotros los que acabamos disecados.
Así es como se mueve un buen par de nalgas como estas. Nuestra amiga Sandra tiene claro que un culo como el suyo hay que menearlo sin parar, primero para ponernos cachondos y luego para machacar bien una polla cuando la tiene dentro.